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Quién es? JALIL YABER Los resúmenes hostoricos de Jalil >>> |
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En todas las épocas no fue tan sencillo vivir y muy fácil morir. |
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En
1846 se produjo en Victoria la primer gran epidemia de viruela. Como
consecuencia de la misma se registraron 36 muertos. La
enfermedad reaparecería en 1870, con nuevos casos. Pero en 1871 se
suman casos de cólera, tisis y “mal de la fiebre”. Esta
situación se extiende hasta 1873, alcanzando su pico el 26 de
septiembre de 1872. Ese día fueron sepultados 28 fallecidos de
viruela, enfermedad que diezmó la población. Las
partidas de defunción son esclarecedoras acerca de las epidemias y
endemias que asolaron la población. Si
bien el registro de defunciones se inició con la fundación del
Oratorio, el 13 de mayo de 1810, hasta 1847 no son muchos los datos
que aporta al respecto. Sin embargo, no faltan partidas cargadas de
pintoresquismo. Por ejemplo, en algunas se indica que: “murió de
sobre parto” (1818), “murió de repente” (1819), “muerto
en la cama” (1820), “murió del mal de los siete días”
(1823), “de enfermedad natural” (1836), “de un flujo
de sangre” (1844). Durante
el ejercicio de Dr. Joaquín Vivanco -a partir de 1849- las cosas
cambian, ya que el mismo aporta numerosos detalles. En aquella década
también se registran otro tipo de casos: “afusilados”, “muerto
de balazos”, “muerto
en el campo de batalla”, “degollados”. También
existió aquél que “lo mató una centella”, “le quitó la
vida un rayo”, “lo mató un tigre” o“lo picó
una víbora”. En
1854 las cosas cambian y se comienza a tener en cuenta principalmente
el aspecto espiritual. Prácticamente existen sólo dos clases de
muertos: aquel que “recibió todos los sacramentos” o quien
“murió repentinamente”. Esta
costumbre se extiende hasta 1861. A partir de entonces se vuelve a los
diagnósticos: “murió de gota-coxal”, “murió de ravia”. En
1867 se registran numerosos casos de cólera, llegando a morir dos o
tres personas por día, según las partidas. En 1868 existen muchos
casos de muerte por causa “de
la peste” y hasta 1870 se anota “murió de cólera”
o profusamente “murió del mal”. En
la historia de las partidas de defunción de Victoria no faltan los
que simplemente murieron “de vegez”, “de un susto”, “de
ataque al corazón” o “de la dentadura”... Otros
diagnósticos pintorescos son, por ejemplo, los de aquellos que
murieron “de grano malo”, “de asma”, “de cánser”,
“de consunción senil”, “de epilepsia”, “de demencia”,
“de asma” y también aquél que muere por causa de la “picadura
de un camaleón”. Desde
1874 se encuentran nuevas causas: “murió de bronquis”, “de tétano”,
“de tos convulsa”, “de sífilis”, “de sarampión”, “de
aneurisma”, “de delirium tremens”, y estos tan originales “del
mal de piedra”, “mal de San Lázaro” y del “ayre perlático”.
Otras
causas de muerte son “postema”, “uretralgia” y “apoplegía”. Hasta
1880 se repiten los mismos diagnósticos. Existen epidemias “de
gripe”, “tisis” y “fiebre tifoidea” como
males endémicos. A
partir de entonces los diagnósticos son más científicos, perdiéndose
ese colorido original de los primeros tiempos. Fuente:
“Historia
de La Matanza-Victoria”.
María del Carmen Murature de Badaracco - Carlos A. Anadón. Primera
edición. 1985. Págs. 248-250. |
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