DIRECTOR DE LA BANDA MUNICIPAL DE VICTORIA

Sebastián Ingrao y parte de su historia

De Sicilia a Victoria

            Sebastián Ingrao llegó a Nogoyá en 1923. Había nacido en un pueblito de montaña en la siciliana Caltanissetta, el 1° de mayo de 1893.

            Como era habitual en Italia, Igrao comenzó con los rudimentos de la música desde muy niño –a los nueve años- en su Montedoro natal.

            En Canicati, una localidad vecina a su pueblo, aprendió solfeo, teoría y ejecución de instrumentos de viento –trombón y bombardino- y a los 17, becado por el maestro Michele Giannonne, se trasladó a Palermo –capital de Sicilia- para estudiar armonía y composición  con el profesor Salvatore Russo.

            En 1913 se incorporó al ejército Italiano, combatió en el frente austriaco durante la Primera Guerra Mundial con el grado de  sargento primero y al finalizar la contienda, se trasladó al norte de su país para desempeñarse como director de la banda militar de Bolzano, una localidad de Tirol Italiano donde permaneció hasta 1922.

            En Canicati, se había relacionado con otros músicos que más tarde emigraron a la Argentina. Instalados en Nogoyá, sus amigos sicilianos Diego Curmona, Vincenzo Donisi y los hermanos Guiseppe  y Vincenzo Mulone lo fueron a buscar en 1923.

            Arribado a la Argentina,  vivió unos meses en  la casa de los Curmona en Rosario del Tala y después se trasladó a Nogoyá para tocar en una banda formada por italianos. Un año más tarde se instaló en Victoria. Había concursado como bombardino solista en la Banda Municipal que acababa de reorganizarse bajo la batuta del maestro Callela. Poco tiempo después  lo nombraron segundo maestro, pero no estuvo mucho en el cargo, ya que el entonces director, Enrique Amore, se jubiló e Igrao quedó a cargo de la Banda.

            En 1926  se casó con una compatriota friulana llamada Luisa Vidoni con quien tuvo dos hijos. Cuatro años más tarde comenzó a enseñar música en la escuela hogar municipal Justo José de Urquiza, establecimiento que dirigió desde 1933.

            Tanto en la dirección de la banda como en la de la escuela de música, Ingrao estuvo hasta su fallecimiento el 21 de junio de 1981.

            En su larga carrera, también dirigió y organizó el coro polifónico de la Sociedad Italiana Danta Alighieri de Victoria, formación que estaba integrada por 40 voces mixtas, que rápidamente se destaco entre sus similares por la técnica interpretativa y un magnífico repertorio.

Amor docente

            Su carrera pedagógica duró 50 fructíferos años  durante los cuales enseñó con pasión y amor.

            Se lo recuerda como un maestro exigente,  pero cariñoso con los niños y despreocupado por el factor económico. Tanto es así que rechazó tentadoras ofertas para desempeñarse como solista en Banda Sinfónica de la Policía de Rosario, como profesor en la escuela provincial de Música de Córdoba y en distintas bandas del Ejército Argentino, para enseñar música en Victoria.

            Como  resultado de su  tarea docente –ejecutantes de todos los instrumentos- se destacaron en importantes formaciones musicales del Ejército, Aeronáutica, Gendarmería. Prefectura y  de las policías provinciales, detentando grados de oficiales y suboficiales. 

            Varios de sus discípulos recalaron en el Teatro Colón, en el Filarmónica de Buenos Aires, en la  Sinfónica  Nacional de Buenos Aires como los hermanos Abel y Luis Larrosa, los señores G. Zabala, O. Campos y otros. El Sr. Abel Larrosa concurso y gano el cargo de Primer Trombón de la Filarmónica de Berlín.

            En la escuela hogar, Ingrao enseño música a niños muy humildes, sin demasiadas posibilidades de ascenso social. Sin embargo Don Sebastián lo formó, no solo en el campo musical, sino también como personas y logró hombres probos, con un doble mérito de haberles inculcado las primeras letras para poder enseñarles la teoría musical.

Técnica y prodigio

            A pesar de su timidez y humildad, Ingrao fue un grande altamente valorado en el ambiente artístico. Logró generaciones de grandes músicos y transmitió su arte a centenares de alumnos en su vasta docencia de medio siglo sin mezquindad.

            El maestro enseñaba a ejecutar todos los instrumentos de la banda: los bronces –trompeta, corno, trombón barítono, tuba, saxos- y las maderas –clarinete, requinto, flautín, flauta y oboe- y jamás recibió una partitura impresa. “Toda la música que tacaba la banda estaba instrumentada por mi padre”, dice orgulloso Francisco.

            Tenía un repertorio selecto con obras de Tchakkowsky, Rimsky Kor__koff, Mozart, Verdi, Bellini, Rssini, _agner, Strauss, entre otros clásicos que adaptaba –de partituras -de piano o de grabaciones- a cada instrumento de la banda con sus respectivos arreglos individuales.

            Este era un trabajo técnico de increíble complejidad, que el maestro que el maestro realizaba en forma natural, conservando y respetando los matices y la expresividad de los autores y sin astardear sus obras.

            Mónica recuerda que de niña colaboraba con su abuelo manejando el equipo de audio. Le ponía las grabaciones de música sinfónica que él iba trasladando a la partitura de cada instrumento con una caligrafía musical perfecta.

            “En una orquesta sinfónica predominan las cuerdas mientras que en la banda, los instrumentos son de viento y percusión. El transformaba lo que tocaban esas cuerdas a instrumentos de viento con todos los matices propios de la digitación –llaves o pistones- y la embocadura de cada instrumento”, relata.

            Para ilustrar la amplia visión que tenía su padre, Francisco acota: “Cuando ingresaban los chicos a la escuela de música, el les miraba la boca y les asignaba los instrumentos”.

            La banda también ejecutaba temas populares – músicas de película , folklore, tango y boleros- y participaba de todas las fiestas cívicas, desde los carnavales hasta las fiestas religiosas, pasando por espectáculos deportivos, desfiles cívicos-militares, encuentros de bandas, conciertos, inauguraciones de obras y festejos sociales.

            Auque se jubiló en la década del 50, siguió contratado como director de la banda hasta su muerte

Entre las obras musicales compuestas por Ingrao figuran serenatas para cuerdas, música sacra, villancicos y bailable de la época.   También tiene piezas para coros como Ave María y Paster Noster.

Fue autor de marchas sinfónicas, militares y potpurrí de aires nacionales. Panorama victoriénse, Marcha sinfónica, Remembranzas, Las trompetas pacíficas, Independencia, Desmovilización, Pensamientos sinfónicos, Ayer  y Hoy, son algunas de las piezas más reconocidas.

Una luz que se apagó

            Un día de mayo de 1981, al término de una actuación, el maestro trastabilló en el quiosco –estrado de la banda-. Luego del recital subió al auto de su hijo y tras un largo silencio le anunció que no trabajaría más y que se sentaría a esperar la parca. “No pasaré nuevamente por el papelón  de caerme delante del público”, dijo con terquedad.

            No esperó mucho tiempo, la muerte lo vino a buscar un mes después, el 21 de junio. Tenía 88 años, estaba lúcido, trabajó y compuso hasta el final.

Hola: Estamos trabajando para lograr un trabajo exquisito con la historia del Maestro Sebastián Ingrao. Necesitamos de tu aporte, si tienes material, o conoces historias de este gran hombre, envíanos un correo, esperamos tu ayuda..... mil gracias....    carlosveron@yahoo.com.ar 

" Hola Carlos mi nombre es Víctor Rodríguez uno no deja nunca de pensar cuando ve la
Banda de Victoria en el maestro
Ingrao, el fue nuestro maestro no solo de música si no
también como hombre de bien, gracias a el en estos momentos estamos jubilados
de la banda de música de la Fuerza Aérea mi hermano
José Rodríguez mi amigo
José Sartori que se retiro como Director de Banda del Liceo Aeronáutico Militar de Funes
Luis Bustamante Director de la sinfónica de Fuerza Aérea y actual Inspector de banda,
José Chiconi, Pablo Copello, Arsegue Rubén Godoy,  grandes amigos todos estamos en Rosario
con muestra familia la profesión que nos enseño el maestro todo músico que el
formo siempre estuvo agradecido por ser hombres de bien, muchas gracias maestro ! un abrazo."

Víctor Rodríguez - Jueves, 15 de enero de 2009 -