Marilú
Aquino:
Sin lugar a dudas bebe los MATES DE LA REGIÓN,
MAS BRAVOS !!!
Tuve la oportunidad
de tomar 3 (tres) mates
... mi Dios !!!
Con una yerba suave sin palos, cáscara de naranjas sin
secar, edulcorante y agua hirviendo...
El agua mezcla la yerba con el ácido de la cáscara y lo
dulce del edulcorante , mientras se te parte la lengua al
medio con los 130 grados del agua....
Los intestinos se retuercen con dolores tipo parto, ya en el
tercero se te adormece la pierna, mientras que el diafragma
buscar desesperadamente salir del espasmo.
Es una aventura !!
Felicitaciones Marilú
Nadie, pero nadie
lo hace
como vos.
Tus hijos y
tus nueras
me apoyan en estos comentarios.
Te quiero mucho !!!
Sr. Turista:
A Marilú la puede encontrar todos los días a las 18:30 hs.
en la puerta de su casa (Calle Italia) logicamente tomando
MATE.
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El idioma del mate
Mate Amargo:
Indiferencia. No esperes nada: Llegas tarde a
pretender
Mate Dulce:
Amistad. Te recibo con gusto.
Mate con Canela:
Me estás interesando.
Mate con azúcar quemada:
Te estoy pensando.
Mate con naranja:
Ven a buscarme, quiero que vuelvas.
Mate con leche:
Respetuosa amistad.
Mate con café:
Estuve disgustada contigo. Te perdono.
Mate tapado:
No regreses. Anda a tomar a otro lado.
Mate muy caliente:
Espero tus palabras. Así es mi amor por ti.
Mate espumoso y fragante:
Amor correspondido.
Mate con toronjil:
Estoy enojada contigo.
Mate con melaza:
Tu tristeza me aflige.
Mate con té:
Indiferencia.
Mate con dulce:
Habla con mis padres.
Mate hirviendo:
Odio.
Mate con cedrón:
Consiento.
Mate con miel:
Casamiento.
Mates "encimados" o continuos:
Mala voluntad.
Mate cebado por la bombilla:
Antipatía.
Mate frío:
Desprecio.
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El mate no es una bebida,
corazones de otro barrio. Bueno, sí. Es un líquido y entra
por la boca. Pero no es una bebida. En este país nadie
toma mate porque tenga sed. Es más bien una costumbre, como
rascarse.
El mate es exactamente lo
contrario que la televisión. Te hace conversar si estás con
alguien, y te hace pensar cuando estás sola. Cuando llega
alguien a tu casa la primera frase es "hola" y la
segunda "¿unos mates?". Esto pasa en todas las
casas. En la de los ricos y en la de los pobres.
Pasa entre mujeres
charlatanas y chismosas, y pasa entre hombres serios o
inmaduros. Pasa entre los viejos de un geriátrico y entre los
adolescentes mientras estudian o se drogan. Es lo único que
comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en
cara. Peronistas y radicales ceban mate sin preguntar. En
verano y en invierno. Es lo único en lo que nos parecemos las
víctimas y los verdugos. Los buenos y los hijos de puta.
Cuando tenés un hijo, le empezás
a dar mate cuando te pide. Se lo das tibiecito, con mucha azúcar,
y se sienten grandes. Sentís un orgullo enorme cuando un
esquenuncito de tu sangre empieza a chupar mate. Se te sale el
corazón del cuerpo. Después ellos, con los años, elegirán
si tomarlo amargo, dulce, muy caliente, tereré, con cáscara
de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón.
Cuando conocés a alguien por
primera vez, te tomás unos mates. La gente pregunta, cuando
no hay confianza: ¿Dulce o amargo? El otro responde: -Como
tomés vos.
Los teclados de Argentina
tienen las letras llenas de yerba. La yerba es lo único que
hay siempre, en todas las casas. Siempre. Con inflación, con
hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de
nuestras
pestes y maldiciones eternas.
Éste es el único país del
mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar
a ser un hombre ocurre un día en particular. Nada de
pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de
los padres.
Acá empezamos a ser grandes
el día que tenemos la necesidad de tomar por
primera vez unos mates, solos. No es casualidad. No es porque
sí. El día que un chico pone la pava al fuego y toma su
primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es
porque ha descubierto que tiene alma.
O está muerto de miedo, o
está muerto de amor, o algo: pero no es un día cualquiera.
Ninguno de nosotros nos
acordamos del día en que tomamos por primera vez un mate
solos. Pero debe haber sido un día importante para cada uno.
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Por
adentro hay revoluciones.
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El
sencillo mate es nada más y nada menos que una
demostración de valores...
Es
la solidaridad de bancar esos mates lavados porque la
charla es buena, la charla, no el mate.
Es
el respeto por los tiempos para hablar y escuchar, vos
hablás mientras el otro toma y viceversa.
Es
la sinceridad para decir: "basta, cambiá la
yerba!"
Es
el compañerismo hecho momento.
Es
la sensibilidad al agua hirviendo.
Es
el cariño para preguntar, estúpidamente, ¿está
caliente, no?
Es
la modestia de quien ceba el mejor mate.
Es
la generosidad de dar hasta el final.
Es
la hospitalidad de la invitación.
Es
la justicia de uno por uno.
Es
la obligación de decir "gracias", al menos
una vez al día.
Es
la actitud ética, franca y leal de encontrarse
sin
mayores pretensiones que compartir. |
Ahora vos sabes, un mate no es sólo
un mate...
....y ni hablar cuando se
termina la yerba...
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