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Museo de la Ciudad
"Carlos A. Anadón"
Los
territorios no devastados por el tirano tiempo o las guerras, atesoran la
historia de su genealogía. Y los museos –vitales porciones de recuerdos
conservados–, son el alma de los pueblos. Victoria, la ciudad que alguna
vez fue nombrada como La Matanza, parece resistir las garras del progreso
a pesar del puente.
Para
congelar la tradición y la memoria, desde el 8 de septiembre de 1982, el
Museo de la Ciudad Carlos Anadón vigila en más de 400 metros cuadrados
de superficie y ocho salas de exposiciones incluidas cocina y baño, el
patrimonio de la sociedad victoriense.
Emplazado
en Avenida Congreso 593, el soberbio edificio que perteneciera al bioquímico
y farmacéutico Isidro Gerónimo Balbi conserva su estilo ecléctico en
arquitectura y elementos de exposición.
Un
Escenario atravesado por la historia memorable y memoriosa de los objetos
conservados junto a la paleontología misteriosa y a la arqueología
parlante, recorrió los ambientes custodiados por Oscar Lami, el director
de la institución.
Lami
integró desde enero de 1980 la comisión promotora del museo junto a
Carlos Anadón, la historiadora María del Carmen Murature de Badaracco y
el filántropo Isidro Yiro Balbi.
“La
gestión se inició en el 79 pero, a fines de marzo del 82, asistí a un
curso de administradores culturales (en ese momento era presidente de la
Comisión Municipal de Cultura). Me encontré con la directora provincial
de Cultura Celina Migoni y la profesora Teresa Rocha. El museo no podía
esperar más. Una ciudad tan rica históricamente como la nuestra no podía
estar carente de un museo. En 1982 se desocupó una dependencia municipal
de Obras Sanitarias y el intendente de turno, Andrés Gómez del Collado,
nos facilitó ese local y arrancamos el 8 de septiembre de 1982, el día
que Victoria festeja a su virgen patronal, la Virgen Vasca de Aránzazu”.
El
museo abrió sus puertas con una muestra temporaria de abanicos y
mantones. “Las muestras temporarias han ido re alimentando el museo, se
hacen en base a préstamos de familias victorienses y generan un ida y
vuelta: las familias recuerdan sus recuerdos. Así hemos ido creciendo con
la ayuda inconmensurable, material y moral de la Asociación de Amigos del
Museo que está a cargo de la manutención y limpieza de las
instalaciones”, resumió Lami.
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