Los atractivos turísticos
– capaces de generar corrientes de visitante para conocerlos
– se clasifican en: Naturales o paisajismos; Históricos
– culturales;
Deportivos – recreativos; Eventos y festividades y grandes
obras de ingeniería contemporánea.
Entre
los históricos – culturales encontramos los museos,
monumentos y lugares históricos; las obras de arquitectura;
Las artesanías y, en general, todas aquellas expresiones
del arte, capaces de generar motivaciones de interés turístico.
Las
rejas de Victoria, sus casonas coloniales, los edificios de
la época de la Confederación Argentina (sin ochavas) y El
Barrio del Quinto Cuartel, son testimonio del ayer idóneo
turísticamente hablando, aunque el Victoriense no se dé
cuenta de su valor y hasta los observe despectivamente.
LOS
ORÍGENES DEL BARRIO DE LAS CALERAS
Este rincón Victoriense estuvo poblado desde
principio del siglo XIX; ya en 1822 existían varios hornos
de cal con sus chimeneas en medio de un paisaje semi-rural.
Sus pobladores eran familias de origen vasco que operaban
hornos caleros explotando los yacimientos de la zona.
Las viviendas se levantaron próximas a uno de ellos,
por lo que el conjunto no tuvo la imagen de un núcleo
urbano habitual, sino más bien la de un asentamiento
semi-rural.
Hacia 1850 comienza a llegar al 5º Cuartel,
inmigrantes genoveses, los que le dan a la actividad económica
un nuevo impulso, constituyéndose empresas navieras
dedicadas al transporte y comercialización de la producción
de cal y hasta se llegó a tener el primer banco que existió
en Victoria que emitía su propio dinero. El Banco Lanieri,
cuyo edificio en estado ruinoso aún existe en el 5º
Cuartel, marca un hito en la historia de nuestra ciudad.
Debe
sumarse a esto el agotamiento de los yacimientos más próximos
que encareció el proceso, de todas maneras, ya obsoleto.
El
quinto Cuartel HOY
A nuestros días han llegado algunas viviendas y hornos
de cal en ruinas, lo que sumado a la dispersión original del
asentamiento hacen que la zona sea algo difícil de delimitar,
pese a lo cual se reconocen sub – áreas bien claras del núcleo
original: 1) la plaza y su entorno y 2) el extremo SO del
barrio, donde un grupo de construcción conforman una calle
que desemboca en un espacio cuadrangular delimitado en tres de
sus lados por construcciones.
El área aloja viviendas cuya particularidad consiste
en conformar una tipología propia, con características
diferentes a las existentes en la zona en la época de
construcción.
Estas viviendas son producto de la transferencia de
conceptos, forma e imágenes culturales de origen europeo.
Constan de un cuerpo de dos plantas, de contorno rectangular,
al que se le adosa a veces un segundo cuerpo de una o dos
plantas, que aloja locales de servicios.
La planta baja la forma una habitación principal y una
o dos habitaciones de dimensiones menores, comunicadas entre sí
y aventadas en dos de sus lados, ya que los locales ocupan el
ancho de la casa. La habitación principal es la única que
tiene comunicación directa al exterior por los dos lados.
Una escalera exterior de madera conducía a la planta
alta, conformado por un único ambiente. Las fachadas son de
gran simplicidad planimétrica sin molduras, excepto la
cornisa que remata las mismas y sirve de “apoyo” al
tejado.
El ángulo que conformaban el cuerpo principal y el de
la cocina definía el patio, opuesto al ingreso principal.
Este patio tenia solado de ladrillos y estaba cubierto por un
parral, ubicándose también el acceso a la planta alta.
Algunas viviendas poseen sótano, que servía, de
bodega, con acceso desde el interior, como también algunas
tienen un tercer nivel o planta, de escasa altura conformando
un ático que supuestamente servía de depósito o desván.
Preservarlo
A mediados de la década del ’70, por iniciativa de
la Comisión Municipal de Turismo de Victoria y a través de
la Dirección de Turismo de Entre Ríos, se trazó un plan de
acción respecto al Quinto Cuartel.
Así se dictó una Ordenanza Municipal por la cual se
lo declara Reserva Histórico – Arquitectónica, prohibiéndose
toda modificación esencial a los edificios que lo integran.
Al mismo tiempo,
a través del Consejo Federal de Inversiones (C.F.I.), se
efectuó un estudio integral del paraje, con propuestas
concretas para su puesta en valor turístico, tales como:
preservación de los edificios de mayor valor; determinación
de circuitos turísticos internos; señalización acorde;
centro de exposición de rejas; museo de la colonización
vasca, restaurante y confitería típica; etc.